Subagentes con roles y límites
Los subagentes son la forma más limpia de delegar trabajo: investigan en su propio contexto, usan herramientas acotadas y devuelven solo lo importante. Bien usados ahorran contexto; mal usados multiplican el caos.
Objetivos de aprendizaje
- Crear roles útiles: investigador, revisor, depurador, documentalista.
- Limitar herramientas y permisos por subagente.
- Usarlos para ahorrar contexto y mejorar calidad de decisión.
En cristiano: subagente. Es un Claude especializado que recibe una misión concreta. No debe ser “otro yo generalista”, sino una herramienta humana: el que revisa seguridad, el que busca bugs, el que resume logs o el que convierte notas en documentación.
Cuándo usarlo
- Cuando la tarea requiere explorar muchos archivos.
- Cuando quieres una segunda opinión antes de tocar código.
- Cuando necesitas comparar alternativas sin ensuciar la sesión principal.
- Cuando una tarea tiene un criterio repetible: “revisa seguridad”, “busca deuda técnica”, “resume cambios”.
Terminal
Usa un subagente revisor para revisar este cambio. Objetivo: encontrar bugs, riesgos de seguridad y tests ausentes. No cambies archivos. Devuelve hallazgos ordenados por severidad con archivo y línea.
Idea clave. Un buen subagente tiene verbo, alcance y salida. “Revisa” es flojo. “Busca fugas de secretos en estos cambios y devuelve solo hallazgos accionables” ya es una herramienta.
Roles que sí merecen existir
- Investigador de código: localiza módulos y explica flujo.
- Revisor de seguridad: secretos, permisos, entrada de usuario, SSRF, paths peligrosos.
- Depurador: reproduce error, reduce caso mínimo, propone fix.
- Documentalista: convierte decisiones en README, CLAUDE.md o changelog.
- QA funcional: revisa estados, rutas, responsive y regresiones visibles.
Roles que huelen mal
“CEO agent”, “arquitecto supremo” o “agente que lo hace todo” suelen acabar en coste alto y poca responsabilidad. Si el rol no tiene límites, no es un rol: es una excusa.
Cuidado. No des permisos de escritura o shell por defecto a un subagente que solo debe leer. La seguridad empieza por la dieta: menos herramientas, menos superficie, menos sustos.
Comprueba que funciona. Prueba la misma tarea dos veces: una en la sesión principal y otra delegada a un subagente. Si el subagente devuelve una síntesis útil y el contexto principal queda limpio, has ganado.
Guardar y reabrir el proyecto.
Plantilla mental: “eres X, puedes usar Y, no puedes hacer Z, devuelve W”. Repite esa estructura hasta que te salga sola.