RGPD básico para usar IA sin sustos
No necesitas ser abogado para trabajar mejor: necesitas saber qué datos metes en la IA, para qué, dónde van y quién puede revisarlos. Esta lección no sustituye asesoramiento legal, pero te da un marco prudente.
Objetivos de aprendizaje
- Reducir datos personales antes de usar IA.
- Distinguir IA local, proveedor cloud y encargado de tratamiento.
- Crear un checklist mínimo antes de automatizar tareas de clientes.
En cristiano: minimización. Es usar solo los datos necesarios. Si para redactar un email no necesitas DNI, cuenta bancaria o historial completo, no se lo des al modelo.
Checklist mínimo
- Finalidad: para qué se usa la IA.
- Datos: qué campos entran y cuáles se eliminan.
- Proveedor: local, self-hosted o servicio externo.
- Acceso: quién puede ver entrada, salida y logs.
- Retención: cuánto tiempo guardas resultados.
- Revisión humana: qué acciones requieren aprobación.
Terminal
Antes de enviar datos a un modelo: 1. Elimina campos innecesarios. 2. Sustituye nombres por IDs internos si puedes. 3. No incluyas datos sensibles salvo necesidad clara. 4. No permitas envío automático sin revisión. 5. Registra qué hizo el sistema y quién aprobó.
Idea clave. IA local no significa automáticamente cumplimiento. Ayuda a que los datos no salgan de tu equipo, pero sigues necesitando finalidad, permisos, seguridad y criterio.
Cuidado. Datos de salud, menores, nóminas, sanciones, cuentas bancarias o documentos identificativos elevan mucho el riesgo. Si vas a tratarlos con IA, consulta a un profesional.
Comprueba que funciona. Coge un email real y crea una versión minimizada: quita datos personales, deja solo el problema y pide un borrador de respuesta. Si la respuesta sigue siendo útil, esa es la versión que deberías automatizar.
Guardar y reabrir el proyecto.
Regla práctica: menos datos, menos permisos, más revisión. En una pyme, eso suele ser la diferencia entre una automatización útil y un susto.