Estado, memoria y bucles controlados

Un agente fiable no “se acuerda” por intuición: guarda estado. Sabe qué tarea está resolviendo, qué ha probado, qué falta y cuándo debe detenerse.

Objetivos de aprendizaje
  • Separar contexto, memoria y estado de ejecución.
  • Diseñar bucles con límite, criterio de salida y recuperación.
  • Evitar agentes que repiten acciones o pierden el hilo.
En cristiano: estado. Es la ficha de trabajo viva del agente: entrada recibida, decisión actual, herramientas usadas, errores, aprobaciones y resultado esperado. Sin estado, cada paso improvisa.

Estado mínimo recomendado

Terminal
{
  "task_id": "inbox-2026-07-02-001",
  "intent": "crear_borrador_respuesta",
  "risk": "medium",
  "customer": "cliente@example.com",
  "attempts": 1,
  "approved": false,
  "next_action": "draft_email",
  "evidence": ["email original", "politica devoluciones"]
}
Idea clave. La memoria guarda conocimiento reutilizable; el estado guarda lo que pasa en esta ejecución. Mezclarlos es una fuente clásica de errores.

Bucles sanos

  • Límite de intentos: nunca reintentar para siempre.
  • Criterio de salida: saber cuándo una respuesta es suficiente.
  • Escalada: pedir ayuda humana si no hay confianza.
  • Idempotencia: no repetir acciones externas si el paso ya se ejecutó.
Cuidado. El error más caro no es que el agente falle; es que falle varias veces haciendo la misma acción externa. Crear tres tickets iguales, enviar dos emails o duplicar una factura no es una rareza: es mala gestión de estado.
Comprueba que funciona. Antes de conectar Gmail, Stripe o un CRM, simula el flujo con archivos locales. Si el agente no controla el estado en local, tampoco lo hará mejor con herramientas reales.
Guardar y reabrir el proyecto.
Todo agente de producción necesita un archivo, tabla o base de datos donde puedas leer: entrada, decisión, herramientas, salida y estado final.